Clasificación según elementos

Clasificación según elementos

● Clasificación según elementos

● La clasificación de los elementos en la orden Madera-Fuego-Tierra-Metal-Agua no se debe al azar, y los elementos no se pueden nombrar en el orden que queremos. Debemos respetar el orden que acaba de citarse, el llamado orden de producción. El término es una metáfora, por supuesto, pero tiene su utilidad, que es traducir las relaciones positivas que los elementos tienen entre sí. Concretamente, deberíamos saber que:

  • La madera produce fuego (la madera es el primero y mejor de los combustibles naturales);
  • El fuego produce la Tierra (el fuego quema lo que alcanza, la reduce a cenizas que se convierten en tierra);
  • La Tierra produce el Metal (los depósitos metálicos se encuentran en la tierra y, en cierto sentido, nacen de él, dentro de ella);
  • El metal produce agua (el agua se asimila aquí a cualquier líquido tomado en su sentido general; cualquier metal, en ciertas circunstancias, en particular a muy alta temperatura, se vuelve líquido);
  • El agua produce madera (las plantas necesitan agua para crecer).

● Si bien es muy importante saber qué elemento produce qué otro elemento, no es menos importante saber qué elemento destruye qué otro elemento: son las relaciones negativas entre los elementos, el orden de los elementos de destrucción. Concretamente, deberíamos saber que:

  • El agua destruye el fuego (el agua extingue el fuego);
  • El fuego destruye el metal (el fuego derrite el metal);
  • El metal destruye la madera (el hacha o la motosierra corta el árbol);
  • La madera destruye la tierra (en la medida en que la tierra está cubierta por vegetación, si esta vegetación es lo suficientemente densa, la tierra desaparece en nuestros ojos, parece estar «destruida» por esta vegetación);
  • La Tierra destruye el Agua (cuando llueve, la mayor parte del agua de lluvia es absorbida gradualmente por la tierra y desaparece).

● Las discusiones metafísicas sobre los elementos, así como sobre sus relaciones positivas y negativas, serían fascinantes, pero nos llevarían lejos de nuestras preocupaciones inmediatas.

● Para nuestras necesidades adivinatorias, solo debemos recordar el orden de producción y el orden de destrucción de los elementos.

● Se supone que cada individuo y cada cosa que pertenece a la categoría de uno de los cinco elementos debe actuar y reaccionar como este elemento. Tres ejemplos para ilustrar este principio (ver la tabla de correspondencia anterior):

  • A nivel fisiológico, sabiendo que la Madera produce el Fuego, reemplacemos la Madera y el Fuego por los órganos que les corresponden, y veremos que el hígado promueve la función del corazón. Pero el fuego destruye el metal: el corazón pone en peligro los pulmones, que corresponden al metal. Como el Wood no tiene acción sobre el Metal, el hígado no tendrá influencia en los pulmones. Aquí encontramos uno de los principios de la acupuntura china.
  • A nivel astrológico, supongamos que tenemos que estudiar el tema astral de un tema. Si estamos frente a los elementos de Fuego y Madera, por ejemplo, sabemos que hay un orden de producción entre ellos, el Madera produce Fuego, y podemos sin dudarlo predecir cosas buenas sobre nosotros. Si, por el contrario, encontramos, por ejemplo, los elementos de Fuego y Agua, sabemos que existe una orden de destrucción entre ellos (el agua destruye el Fuego) y debemos advertir a nuestro sujeto contra la mala suerte o los posibles reveses.
  • También a nivel astrológico, las relaciones entre el elemento de una casa del tema astral de un sujeto y el elemento de cada una de las estrellas que están inscritas tienen una influencia importante en el giro del destino de este tema.

Si el elemento de una estrella considerada produce el de la casa en cuestión (caso de la estrella Dao Hoa en la casa VI, por ejemplo, ver tabla de correspondencia arriba) No hay mejor situación; en el caso opuesto (caso de la estrella Dai Hao en la casa III, por ejemplo, ver tabla de correspondencia arriba) El panorama es casi tan bueno.

Si la estrella y la casa se rigen por el mismo elemento, no hay nada significativo que tener en cuenta. Pero si la casa y la estrella se rigen por los elementos que no tienen relación de producción entre ellos (el caso de la estrella Long Tri en la casa VIII, por ejemplo, vea la tabla de correspondencias anterior), el sujeto corre el riesgo de conocer reveses o grilletes.

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